lunes, 29 de diciembre de 2025

LA POSVERDAD 


La verdad en ciencia es falsable, se puede discutir con argumentos puramente lógicos. Aunque, también, en la ciencia intervienen intereses externos que tienen que ver con lo económico, lo cultural, lo político, militar, … Aun así, es fácil defenderla contra la posverdad. Aunque, curiosamente, sucede que, cuando se instala la posverdad en la esfera política la ciencia es manipulada y utilizada según el interés de cada cual.

En ciencia, al no haber verdad definitiva, al ser objetiva, pero hipotética, es discutible dentro de las reglas del juego de la razón. Pero no debemos utilizar la ciencia como la verdad porque, entonces, políticamente, desde la posverdad, es utilizada y manipulada y, desde el totalitarismo, se erige como verdad absoluta; como, otrora, fuera la verdad de la religión.

La verdad científica es cocreada, pero objetiva en su núcleo interno. Eso sí, no se puede confundir la verdad objetiva y cocreada (sujeto y objeto se funden), con la verdad absoluta.

Otra cosa muy distinta es lo que ocurre con los “hechos” histórico. Si ya en las ciencias naturales los hechos son, de alguna manera construidos, más lo son en la Historia. Por eso, si queremos garantizar la democracia; pues no sólo es ir a votar la verdad que, emocionalmente, se te impone. Una verdad construida, interesada y, en muchas ocasiones, desligada absolutamente de lo real. No es que los hechos se interpreten; sino que los hechos se inventan. Y esto ha sido la base de los totalitarismos y lo que criticase Orwell en “1984” y que ya apuntaba en sus crónicas como combatiente en las brigadas internacionales en la guerra civil española en “Homenaje a Cataluña”.

Hoy, con la vuelta de la posverdad debido al nihilismo tras la muerte de Dios y a la sociedad del cansancio de Chul Han, que ha producido el hipercapitalismo que promociona no sólo el consumo; sino el autoconsumo, el aislamiento de sí y de los otros. La adicción al consumo. Consumo, luego soy. Luego estoy vacío, no soy nada. La dinámica del deseo nos lleva al nihilismo porque el deseo, como ya vieran los antiguos: estoicos, epicúreos, Sócrates, Buda, …es insaciable y se agota en sí mismo. En el propio desear. La sociedad tardocapitalista, en colapso, aumenta las manipulaciones psicológicas emocionales para provocar más deseo. Pero el deseo de tener no da la felicidad; por el contrario, da lugar al hastío, la depresión, la soledad. Se crea el concepto de felicidad proyectado en el mundo exterior de cosas que se pueden tener y se nos crea el deseo como necesidad de tenerlas. Pero, por sí mismas, en cuanto son poseídas aparece de nuevo el deseo y el hastío de lo poseído, que es desechado como algo inservible. Si hubiese que hablar de felicidad tendría que ver con nuestro interior y con algo que no se puede ni comprar ni vender, que es el ser, no el tener: nuestra libertad, nuestra virtud, el goce estético, la contemplación. El ser o existir conscientemente de ello sin ninguna proyección, la suavidad de los actos, la ausencia de prisa, saborear el hacer por el mero hecho de hacerlo. Ya sea fregar los platos, cultivar la tierra, pintar un cuadro, una operación médica de urgencias o escribir un artículo científico o un ensayo filosófico. Esto es, todo aquello que no tenga el fin fuera de sí, sino en sí. De esta forma vivimos en el momento, no proyectados a un futuro que es incierto y que construimos en el momento presente, no proyectando nuestro miedo, incertidumbre, ansiedad, deseo insatisfechos...



En política no hay verdad, todo es discutible. Ahora bien, no hay verdad absoluta, sino pluralidad de ideas discutibles desde una razón humana, no sólo lógica, que busca la mejor interpretación de los hechos sin olvidar lo real; pero sabiendo que lo real es una referencia, que está ahí, pero que es incognoscible, porque todo hecho es ya una interpretación. Pero no, como se sostiene en una política No es que los hechos se interpreten; sino que los hechos se inventananclada en la posverdad, un hecho puede ser reemplazable por otro que nos interese. Hay una línea muy clara que separa el pluralismo político de la posverdad totalitaria.


1 comentario:

  1. Muy interesante querido profesor, casi tanto como la charla de ayer jeje. Gracias 🙏🏼

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