La vacuidad, el vacío es el eco, pero el eco es lo que hay y lo que hay son reflejos impermanentes, sin substancia. Como un río, un fluir. El vacío es las cosas, las cosas son reflejos en el vacío. Si vemos la vacuidad de las cosas, entonces captamos toda la vacuidad, incluida la del yo. No hay dos, no dualidad. Siempre se es uno, somos ignorantes y creemos que hay realidades distintas al observador. No, lo que hay es un entrelazamiento mudable e impermanente de observador y observado. Ni observador, ni observado son, son vacuidad. Si habitamos en la vacuidad no somos. Aquí emerge la gran compasión, la bodhichita. Y es la compasión de sentir el sufrimiento del otro que no capta la vacuidad. Porque de la ignorancia procede todo sufrimiento.
Claro, el que ha llegado a la sabiduría es el que capta la
vacuidad y el no yo. Entonces su yo es toda la vacuidad, el Tao o la
Consciencia,…y, por eso su corazón está en todo porque es todo (lo mismo que
vacuidad, son palabras y el problema es el lenguaje). Y al ser todo siente el
sufrimiento y quiere la liberación del sufrimiento de todos los seres.
El sabio es silencio. Para trascender las apariencias lo que
hay que trascender es el lenguaje que es lo que produce la dualidad, el
reflejo. Sin lenguaje, en el silencio absoluto, interior, profundo, no hay dos.
Y desde el silencio, sin lenguaje todo es sentir, eres todo porque lo sientes
todo. El silencio es la comunicación del sabio. “lo que no se puede decir, se
muestra”. “Lo que se muestra es lo místico”. Pues para acceder a lo místico hay
que sumergirse en el silencio, la soledad. En silencio no hay otro distinto,
separado. Tu eres el otro, Tú eres eso.
Si no hay un yo en la acción, ésta se convierte en wu wei.
El yo es lo mental y tiene una intención. Interviene. Sin yo, la vacuidad de lo
que es emerge. Y actúa. Siempre desde la compasión. Hay que confiar,
abandonarse, relajarse y dejar toda intención. Entonces desaparece lo mental y
emerge la acción de la propia vacuidad. Y esa acción es la compasión.
Sin yo, al abandonarse, se siente todo. Es como si lo que
hay, vacuidad, naturaleza última y original, emerge. La vacuidad se contempla a
sí misma. Esa contemplación es compasión.
Si nos relajamos nos volvemos silencio, no yo. Entonces el
silencio es la Vacuidad, el Tao. Descansar en el silencio. Cada vez más
profundamente hasta desaparecer. Volverse compasión, Tao, bodhichita,
bodhisattva, liberado…Descansa…profundo…wu wei…
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