Tao y
vacuidad
“El Tao habla en el intervalo entre dos notas.”
El silencio se percibe en los intervalos, pero si se
permanece atento uno se da cuenta de que todo se sostiene en el río del
silencio. Y los intervalos se extienden envolviéndolo todo. A la vez, todo es
quietud y movimiento, cambio. Y silencio sonoro. La sonoridad de la armonía
sutil y sin contradicción. La armonía sonora de la danza de los opuestos.
“No hay error en el instante presente.”
Estar en el presente es no juzgar, ¿Cómo podría haber error?
Si observamos con distancia y aceptamos, nuestra perspectiva
cambia, el mundo cambia y ya no hay escisión, ni ruptura. Todo está donde le
corresponde. (Una vez más, hay que advertir que esto no es pasividad, ni
justificación del mal; sino ausencia de reacción, pero sí acción. Eso sí, la
acción es como la del agua, un fluir, no una ruptura, una escisión: dualidad).
En el instante, todo florece tal cual es.
“La verdadera acción nace del vacío.”
La acción brota de la vacuidad. Por eso no hay un forzar. Es
como la ola que brota del océano, o el eco que surge en las montañas, la imagen
en el espejo. Esas acciones, reflejos, ecos,…están en la vacuidad. No hay naturaleza
inherente en una acción que surge del vacío y, menos aún, intención. La acción
verdadera, el wu wei, es vacuidad, realmente. Por eso la acción que es vacuidad
no tiene reacción. Pero, si observamos, aunque haya reacción en una acción, en
la visión global no es así. Todo es vacuidad. Si miramos sin intención ya no
hay juicio, ni yo, sólo fluir, vacuidad, el Tao. Pero sucede que,
relativamente, las acciones que parecen fuera del Tao son reactivas provocan
dolor y sufrimiento.
Hay que tener cuidado tanto al hablar como al vivenciar todo
esto. Podemos decir que está la verdad relativa, que es la de la Caverna, la de
la plaza del mercado y está la verdad absoluta que es la mirada no dual sin
observador. Por eso, el sabio, actúa sin producir reacción. Desde el silencio,
la quietud, la aceptación, el fluir, la claridad del inmenso océano cósmico…

Genialmente sencillo, sencillamente genial y como dijimos tan sencillo que es enormemente complicado de llevarlo a la vida de uno.
ResponderEliminarLo que sí podemos hacer es lo mismo que cuando queremos meditar, poner para ello la intención (de sentarnos y sentirnos)..
Gracias por compartir querido profesor.